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El amor no tiene fronteras: Parejas Multiculturales.

 

Las parejas multiculturales son cada vez más frecuentes en el mundo. Debido a la globalización se ha vuelto totalmente común que las personas viajen o vivan en otro país, ya sea por conocer otras culturas, para estudiar o para trabajar. Y es así como se incrementan las posibilidades de que terminen involucrándose y construyendo una relación de pareja con una persona de un país y una cultura diferente. Las parejas multiculturales son básicamente aquellas que se conforman por dos personas que provienen de diferentes países y culturas. Muchas veces estas uniones se producen entre personas de distintas religiones, idiomas y tradiciones y, por lo tanto, diferentes maneras de entender el mundo.

En este tipo de vínculos de pareja, hay factores de la vida cotidiana en donde pueden verse beneficiados por sus diferencias, sin embargo pueden enfrentarse a diferentes retos y dificultades. En el artículo de hoy, hablaremos sobre las parejas multiculturales: todas las ventajas que viven tanto en pareja, como individuos; de las dificultades y los retos que como pareja afrontan al elegir a alguien de una nacionalidad y cultura diferente; y, finalmente, daré unos consejos sobre cómo afrontar dichos retos de una manera efectiva, permitiendo que la relación trascienda las diferencias culturales y sociales.

 

¿Cuáles son las ventajas que tienen las parejas multiculturales?

 

Aunque tengo una relación de pareja multicultural, quería ser muy objetiva y no basar este artículo solo en mi experiencia, así que busqué y entrevisté a personas que tuvieran una relación con una persona de otro país. Coincidimos en que son muchas las ganancias y las ventajas de las parejas multiculturales, entre ellas, el hecho de que nuestro concepto del mundo se enriquece al integrar otra cultura en nuestras vidas, nos sorprendemos y aprendemos constantemente del otro, de su país y sus tradiciones y esto hace que la relación siempre sea más interesante.

 

Igualmente, otra ventaja es que puedes aprender otro idioma. Incluso cuando tu pareja hable el mismo, terminas aprendiendo palabras y expresiones totalmente diferentes a las de tu país, amplias tu vocabulario y tu forma de expresarte. No hay duda de que terminas divirtiéndote en el proceso de aprendizaje, pues lo que para ti significa algo, para el otro puede ser totalmente lo contrario, te vuelves un experto(a) descriptor(a), porque muchas veces parece que estas jugando mímica para darte a entender o a veces hay cosas que simplemente te das cuenta que las dices por qué todo el mundo lo dice de esa forma en tu país, aunque a la hora de explicar te das cuenta que no tienen mucho sentido. Por ejemplo, jamás he sabido explicar por que digo “me estás dando el avión” hahaha o “me hace lo que el viento a Juárez”. El lenguaje es muy complejo y característico, pero también aprenderlo y compartirlo es enriquecedor y divertido.

 

Enriqueces tu cultura y la de él o ella. Ritos, tradiciones y costumbres se comparten y mezclan dentro de la pareja. Muchas veces entre las mezclas surgen nuevas formas de vivir, nuevas prácticas, ritos y formas de celebrar, de comer, de vivir determinada fecha . La mezcla cultural enriquece a ambas parejas en su día a día. La música, las celebraciones, los bailes…uno siempre amplía su repertorio. La convivencia entre culturas y modos de ver la vida es siempre un enriquecimiento, tanto desde el punto de vista intelectual como psicológico y emocional para los miembros de la pareja.

 

Construir una relación y convivir con una persona de otra nacionalidad, abre tu mente, se rompen paradigmas de “como DEBE ser la vida y el mundo”, al conocer la forma de vida de otros lugares y otras personas te vuelves más flexible y más abierto. Por ejemplo, aunque es un ejemplo muy básico y de la vida diaria…para mi era impensable que las farmacias o servicios estuvieran cerrados los domingos, en la Ciudad de México ( en donde he vivido la mayor parte de mi vida) hay supermercados y farmacias que funcionan las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Cuando llegue a España “casi me da el patatús” por que casi todo estaba cerrado en Domingo, pero he aprendido que eso a lo que estaba acostumbrada no es una “regla de oro” y aunque por un lado valoro que en mi país todos los servicios: súper, farmacias, tiendas estén disponibles en fin de semana y en la noche, ahora también me hace sentido que la gente descanse, tenga un día para no trabajar sí o sí y que haya horarios establecidos bajo los cuales todo el mundo se organiza para no quedarse sin comida, medicinas o necesidades básicas.

 

Conoces su país y él/ella conoce tu país, no como un turista, sino de una manera más auténtica y profunda, puedes vivir la realidad del país de tu pareja. Uno adopta ese segundo país, le toma cariño, pues se tiene la oportunidad de conocer rinconcitos que poca gente conoce, sólo los autóctonos, hasta convivir con la gente de una manera cotidiana y presenciar la realidad social y cultural de un país ajeno al nuestro.

 

El sentido del humor se amplía, muchas personas que hemos formado una relación de pareja multicultural coincidimos en el hecho de que ya no solo nos da risa nuestro humor. En mi caso, aunque sigo sin entender todos los chistes “sevillanos”, me doy cuenta que para mi son súper chistosas cosas que al enseñárselas a mis amigos y familia no les causa gracia alguna o simplemente no entienden nada. Empiezas a entender las bromas locales y eso se resume a que amplias la positividad y el disfrute de tu vida. 

 

Te vuelves más independiente y resiliente, sobre todo el miembro de la pareja que se mueve de su país de origen, aunque en algunos caso ambas partes viven en un país diferente al suyo. El irte a vivir fuera, te ayuda a desarrollar desapego al dejarlo todo, sales de tu zona de confort al empezar de nuevo en otro país y te vuelves más autónomo e independiente, te das cuenta de tu responsabilidad sobre ti mismo y a la vez valoras a tu gente. El mudarte a otro país o aventurarte a situaciones nuevas genera mucha fortaleza y crecimiento personal.

 

Valoras mucho más tu cultura al estar fuera. A los que somos de México los tacos nos saben más ricos que nunca, en general tu comida se vuelve un manjar de dioses. Cada encuentro con tu familia y amigos lo vives y disfrutas más, valoras tu país, te das cuenta que lo que veías negro, no es negro, sino diferente. Te haces tiempo para los “skypes” que son momentos sagrados en el día o en la semana. Estar fuera te hace vibrar tu patria. Te vuelves mucho más ahorrativo porque sabes que hay que aprovechar las ofertas de vuelos para ir a retomar energía y sentir esa sensación indescriptible de estar en casa, en ese lugar en donde siempre esta una parte de ti importante.

 

Ganas una nueva familia, no solo inicias una relación de pareja con una persona de un país diferente, también inicias una relación con su familia y amigos. Muchas veces se tiene la suerte de tener apoyo y de que esas personas tengan un interés no solo por ti como persona, sino por tu país, tu cultura y tus tradiciones. Aprendes a ser más tolerante y paciente. Uno tolera la diversidad en todos los aspectos, aprende a aceptar las diferencias, las nuevas formas de vida.

 

Cuando construyes una familia y tienes hijos, ellos crecen aceptando la diversidad como una realidad. Los hijos de parejas multiculturales tienden a respetar más las diferencias y ser tolerantes. Además, los niños que crecen dentro de una familia multicultural tienen una visión más amplia del mundo y de los demás y viven las diferentes visiones del mundo con mayor naturalidad. Son niños que crecen hablando al menos dos idiomas, siendo parte de dos países, de dos culturas, sus repertorio de tradiciones y costumbres es más amplio y su identidad personal se enriquece. Son flexibles al cambio y adaptables a la novedad.

 

 

¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan las parejas multiculturales?

 

El reto de la distancia geográfica. En varios casos, al inicio de la relación de pareja, ambos tienen que Ir y venir de un país a otro hasta que toman la decisión de establecerse en el país de alguno o en algún país intermedio. Los aeropuertos y aviones son tus/sus segundas casas, la ilusión de las bienvenidas y la tristeza de las despedidas son sentimientos constantes. La inversión económica para ir y venir siempre es significativa; también se convierte en un reto el vivir “dos vidas” al mismo tiempo en dos lugares diferentes del mundo, con diferencias de horarios etc.

 

El reto de sacrificar “la vida que se tiene”. En la mayoría de los casos uno toma la elección de irse al país de su pareja, esta persona sale de su zona de confort y abandona lo que conoce, lo familiar, lo amado, lo que ha construido a lo largo de su vida. Suele haber procesos de duelo e incluso también puede significar un reto importante el lidiar con el hecho de ser quien “renunció” y que eso no interfiera en la relación o se convierta en “resentimiento” por sentir que se esta dando de más por que la relación funcione. Varias personas con las que platiqué tuvieron que recurrir a la ayuda de un psicólogo al inicio de su adaptación al mudarse, porque el choque cultural les resultó muy fuerte. El duelo migratorio, es un proceso de adaptación a la perdida de “la identidad” , a la distancia, al renunciar a “el origen de uno mismo”. Ir a terapia puede ser fundamental para adaptarse a los cambios, al choque cultural, a las dificultades y retos sociales y profesionales a los que uno(a) puede enfrentarse al mudarse a el país de su pareja.

 

El reto del lenguaje. El idioma, inicialmente puede ser un reto: aprender un idioma totalmente diferente, si no aprendes a comunicarte no puedes empezar una nueva vida, existirán mayores dificultades para resolver las diferencias, discusiones y conflictos con tu pareja, pero también, para lograr construir una vida “fuera de la pareja”. De hecho, hablar el mismo idioma no garantiza que no haya problemas de comunicación, sobre todo al decir las cosas. Por ejemplo, en mi caso y el de varias mexicanas que entrevisté, coincidimos en que los mexicanos tendemos a endulzar mucho lo que decimos, nuestra forma de hablar es por así decirlo “muy amable” y en general en otros países, los europeos por ejemplo, suelen ser más fríos. Yo cuando llegué a Sevilla no entendía nada, solo sonreía por que de verdad hablan super raro, super cerrado, no gesticulan mucho hahaha, no es el típico español de las películas españolas y alguien de un pueblo ni se diga, sientes que te están hablando en arameo.

 

El reto de la diferencia de creencias. Sobre todo cuando de religión se trata, ambas partes tienen el reto de ser tolerantes y respetuosos y sobrellevar las práticas y las creencias religiosas de su pareja sin cambiar (a menos de que sea decisión propia) los ideales personales. Muchas veces el problema no es la aceptación de tu pareja, sino la aceptación por parte de la grupo religioso al que pertenece cada uno y/o las mismas familias que muchas veces quieren preservar las costumbres y prácticas religiosas y que ven entorpecido ese deseo cuando un miembro de su familia hace pareja con una persona de otra nacionalidad y otra religión.

 

El reto profesional. Para mí uno de los más difíciles. Muchas veces cuando te mudas de tu país te encuentras con dificultades para la convalidación y reconocimiento de tus estudios, o te enfrentas a que tu experiencia y todo lo que has logrado en tu país no son suficientes para encontrar un trabajo similar al que tenías. Profesionalmente las personas pueden enfrentarse a procesos largos y complicados en los que a veces tienen que estudiar de nuevo o empezar desde cero y sentir que retroceden.

 

El reto del desapego. Otro gran reto es lograr aceptar que tu nueva vida esta en tu nuevo país y que debes de enfocarte en la construcción de un presente y un futuro aquí. Enfocarte en tu día a día, logrando un equilibrio y un balance entre preservar las relaciones que te interesan en tu país, pero sin dejar de conocer personas y hacer una nueva vida dentro de tu nueva realidadEl reto del duelo migratorio. Superar el duelo migratorio, en donde muchas veces extrañar se vuelva doloroso o patológico y las personas tienen dificultades para ajustarse a los cambios.

 

El reto de formar una familia y tener hijos. A veces puede existir conflicto en la creación de una familia y decidir como llevar la crianza de los hijos. Cada uno tiene una visión personal y típica a las costumbres y normas de su país de cómo se vive en familia y cómo se educa a los hijos. Sin embargo, si estas difieren mucho, la pareja se enfrenta a lograr acuerdos y a crear puntos intermedios en donde ambos se sientan satisfechos con la forma de hacer familia o la forma en la que deciden educar a sus hijos. Este reto es importante se plantee previamente, para evitar la desorganización y el conflicto.

 

Consejos para formar una Relación de Pareja con alguien de otra nacionalidad:

 

  • Mantenerte abierto para vincularte con tu pareja sin prejuicios y estereotipos.

  • Tener disposición para aprender: ritos, costumbres, bailes, idiomas, visiones, estilos de vida, etc.

  • Ser paciente, tolerante y respetar las diferencias y características del otro.

  • Desarrollar la capacidad de llegar a puntos intermedios, acuerdos y a integrar lo que es importante para el otro.

  • Desarrollar tolerancia a la frustración y la diversidad.

  • Aprender a tener una visión basada en las ganancias y no en las pérdidas.

  • Divertirte en el aprendizaje, en el proceso de conocer a una persona de otro lugar, otro país y cultura.

  • Ser comprensivo con el otro, ponerte en sus zapatos, escuchar y considerar sus necesidades.

  • Tener una actitud orientada a la multiculturalidad.

  • Ser analítico y reflexivo contigo mismo y luchar contra los “micro-racismos” o actitudes “invisibles” que minimicen otras culturas, nacionalidades, religiones, etc.

  • No tomarte todo tan a pecho, para que tu patriotismo no sea convierta en un fanatismo que te impida vivir las diferencias con humor dentro de la relación.

  • Buscar grupos de apoyo y/o asociaciones para tener una red de personas extranjeras que compartan necesidades y retos.

  • Pedir ayuda y apoyo profesional si es necesario en el proceso de adaptación.

  • Informarte de los recursos, ayudas, organizaciones y programas que existen para extranjeros y parejas multiculturales.

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