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Construcción de la Identidad Personal: ¿Cómo mantener nuestra individualidad y nuestras características personales sin remordimientos?

¿Qué es la Identidad Personal?

 

La identidad personal es nuestro sentido y concepto de nosotros mismos, un estado personal dinámico que va desarrollándose y evolucionando a partir de nuestras situaciones, relaciones, retos y oportunidades a lo largo de la vida.

 

En algún momento de mi vida, comencé a tener curiosidad y con ello mayor consciencia sobre como se había ido construyendo mi identidad personal, cómo fue que ciertas situaciones positivas y dolorosas influían en esa construcción y como también ciertas figuras trascendentales influyeron en quien soy hoy. Del mismo modo, también fui entendiendo como mi identidad personal  no solo me definía y me hacía entender quién era yo, sino que también influía en la manera en la que actuaba, pensaba y vivía mi vida. Igualmente, logré ser consciente de que había algunos aspectos de esa identidad personal con los que estaba de acuerdo y aceptaba gustosamente y otros con los que no me identificaba y quería cambiar.

 

Al igual que en mi caso, la mayoría de las personas no nos implicamos activamente en la construcción de nuestra identidad personal, no por que no queramos o no podamos, sino porque es un proceso complejo en el que no se nos enseña a participar directamente desde que somos niños y  en esa etapa de nuestra vida no contamos con el suficiente  nivel de autoconciencia para por nuestra cuenta actuar y pensar de manera que nuestra identidad personal no se construya sin una reflexión y una introspección sobre las influencias y movimientos que ejerce nuestro mundo exterior. Sin embargo, en este artículo quiero demostrarte la importancia no solo de tener un papel activo en la construcción  y la reconstrucción de nuestro identidad personal, sino  la importancia de ver más allá y analizar todas las influencias que intervienen en nuestro sentido y concepto del “yo soy”.

 

¿Cómo influye nuestro entorno  social en la construcción de nuestra identidad personal?

 

Aunque suene paradójico, a pesar de que la identidad personal se basa en la independencia, la libertad, la individualidad y la autonomía, no es sin los otros que pueda terminar de edificarse.

 

El proceso de socialización es importante para que las personas se comprendan a sí mismas, no solo interna, sino externamente y de esa manera puedan entenderse de una manera más completa. Para poder saber y reconocer como somos físicamente tenemos que vernos en un espejo, del mismo modo funciona la sociedad, es un espejo que nos “refleja” y nos permite conocer nuestra forma de ser, nuestras características personales más representativas y relevantes.  Continuamente, a través de cada interacción con otras personas, con nuestro entorno social y con nosotros mismos, recibimos constantemente una retroalimentación . Esta retroalimentación no es ignorada, sino que es comparada e integrada a nuestras propias creencias sobre nosotros mismos y del mismo modo, nosotros actuamos para muchas personas en forma de retroalimentadores, interpretando a los otros a partir de nuestras propias vivencias y generamos  y reflejamos un concepto de identidad personal del otro; es un proceso sumamente rico y complejo.

 

Es así que a través de las relaciones con el entorno social y cultural, las personas adquirimos modos de ser y estilos de hacer, desarrollamos ciertas capacidades e inhibimos otras, en suma, formamos nuestra identidad, por ejemplo, una persona en forma de ser, forma de pensar  y costumbres será diferente si es de México o si es de Irlanda o de Cambodia, el clima,  la religión, el tipo de  sistema político, la forma de vida,  la cultura, la  alimentación, la economía, etc.  juegan un papel sumamente importante en el cómo se comportan y relacionan las personas, incluso en los valores que como sociedad se predican y se esperan de sus ciudadanos. Sin embargo, para afinar ese proceso de construcción de la identidad necesitamos definirnos  a partir de un análisis reflexivo y consciente de nuestras situaciones y de dichas relaciones, es ahí cuando a pesar de que los mexicanos, los irlandeses, los camboyanos y  las personas de determinado lugar, pueden compartir formas de ser, preservan según sus historias personales y particularidades familiares un estilo determinado que define su identidad personal.

 

El problema surge cuando el medio que nos rodea nos contamina con imposiciones limitantes y estereotipos sociales, culturales,  etiquetas y agrupaciones que nos limitan e impiden que seamos quienes queremos ser, nos encierran en catalogaciones y nublan la visión de nuestra totalidad personal.  Pasamos de ser todo lo que  representa nuestro “yo” a una mínima parte.  Esto nos provoca malestar psicológico,  porque “no podemos ser quienes realmente somos”, nos encontramos limitados. Así, este tipo de creencias o de prohibiciones provocan mucho sufrimiento, incluso trastornos emocionales, como la ansiedad o la depresión.

 

El desafío  y la solución se encuentran en el hecho de que  cada persona identifique la importancia y  se proponga un proyecto de construcción de la identidad personal y no que esta construcción  se de únicamente de forma automática y paulatina a su proceso de socialización con el entorno. Tiene que existir una conciencia de “quién quiero ser” y no una aceptación de “soy porque así soy”. Es decir, que  las personas sean conscientes de la propia responsabilidad que tienen en  la construcción y reconstrucción de si mismos y a partir de ella decidan, elijan y se comporten libres de la influencia del colectivismo.    Todas las personas pueden crecer y evolucionar,  a través de la creación consciente de su identidad personal, de utilizar las retroalimentaciones sociales de una manera positiva y constructiva y al ser activos en su proceso de autocreación; derribando las paredes que no les gustan y construyendo nuevos cimientos de “ser y vivir”.

 

¿Cómo mantener mi individualidad  y ser fiel a mi mismo en la construcción de mi identidad personal?

 

1.  Es primordial usar nuestro sentido crítico, nuestra capacidad racional para analizar y para elegir. Con ella, elegir que elementos internos y externos emplearemos en nuestra construcción de significados, que materiales son los más adecuados para edificar  y reconstruir nuestra identidad y con ello nuestra vida, de manera en que nos sintamos cómodos con quienes somos y satisfechos con nuestra existencia. Tomar únicamente los elementos que nos permiten congruencia y coherencia con nuestra propia verdad personal sobre nosotros mismos, siempre siendo conscientes de que no existen verdades absolutas, es decir que por un lado, lo que es verdad para ti puede no serlo para el otro y que la verdad de otros no tiene por que afectar tu propia verdad.

 

2. Reconociendo y validando nuestra libertad.  Es decir, la libertad de no depender de la aprobación de los demás, de no depender de las etiquetas que otros nos imponen o de las comparaciones.  Cuando somos libres de la aceptación de los otros, comenzamos por aceptarnos sin condiciones. Siempre va a haber personas que por sus circunstancias vitales difieran de nosotros, dejemos de intentar complacer al otro, de encajar en su verdad y en su idea de cómo o quién tenemos que ser.

 

3.  Conocernos a nosotros mismos en soledad, sin la influencia de los otros. Siendo conscientes de cómo somos, porqué somos así, cuáles son las ventajas de ser cómo somos, nuestras áreas de crecimiento  y de cuál es el entorno que nos rodea y su influencia sobre nosotros, seremos capaces de tomar la decisión de cómo  actuar adecuada y congruentemente. Igualmente,  es importante estar en constante alerta de los mensajes subconscientes de nuestro entorno,  de las imposiciones y de los “deberías” sociales que nos alejan del simple “ser”.  Asimismo, que introyectemos a nuestra identidad personal únicamente aquello que nos nutra y/o nos parezca congruente, que sepamos desechar las retroalimentaciones que amenacen nuestro valor como personas únicas y con la libertad de ser quienes queremos ser.

 

4. Actuemos de maneras sanas, sin prejuicios  y exigencias para nadie.  Aunque el entorno nos forma, nosotros somos quienes formamos al entorno; eso, nos hace capaces de diseñar un entorno que sea sano para la construcción del “yo”. Diseñemos entornos, relaciones y sociedades que promuevan el respeto a la diversidad, a las diferencias, a la individualidad,  a la libertad de ser quien se quiere ser mientras se preserve el respeto a la libertad de ser de los otros.

 

5. Entendamos y construyamos nuestra identidad personal según la etapa de nuestra vida que estemos viviendo y según nuestro contexto. No seremos los mismos a los 15, a los 20, los 30 o los 70. Nuestra identidad evoluciona y se acomoda a las situaciones de la vida, tampoco seremos los mismos si estamos desempleados o sí estamos trabajando o si  hemos formado una familia o hemos decidido no tenerla.  La identidad personal se sitúa en espacio y tiempo. No te compares, construye tu identidad personal según tu propia situación vital.

 

6. Seamos congruentes con la identidad personal que hemos construido y deseamos construir  a través de  nuestras acciones y comportamientos. La coherencia es una de las bases más importantes en la construcción de la identidad personal.  Tener una coherencia interna de quienes pensamos que somos y una coherencia externa de cómo llevamos a cabo el como somos nos permite  interactuar también de maneras congruentes y satisfactorias.  Igualmente, le permite a los otros identificarnos con una patrón de comportamiento, una manera de ser, una esencia determinada.

 

7. Hazte aliado de tu autodeterminación. De esta forma tendremos la certeza de que somos capaces de cambiarnos a nosotros mismos si es lo que queremos en verdad  o de aceptarnos a nosotros mismos a pesar de lo que digan los demás.

 

Finalmente, la meta más trascendental es lograr una identidad personal efectiva para uno mismo, es ser flexible, realista, sin rigidez y sin reglas preestablecidas. Recuerda que no se trata de quién creen que seas  los demás o de quién hayas sido o de quién seas ahora, lo más importante y lo que tienes que mantener en mente es:  puedes ser quien quieras ser!

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