Vive, piensa, siente y actúa en Equilibrio

Soledad Positiva: Cambiando las creencias, estereotipos y perspectivas negativas acerca de la Soledad.

 

Esta vez decidí escribir acerca de la soledad, ya que durante las últimas semanas he visto en mis pacientes como común denominador este tema, el miedo que algunos de ellos le tienen y sobre todo las creencias que tanto socialmente, como individualmente hemos ido introyectando y que generan ese terror y esa evasión a el hecho de estar solos.  


Es cierto que el ser humano es un ser gregario, es decir, que tiene la tendencia a agruparse y le causa confort  y seguridad estar acompañado de más miembros de su especie. Pero acaso la soledad, ¿No es también una tendencia natural en ciertas circunstancias de la vida? ¡Exploremos primero el significado de soledad y sus características:


¿Qué es la soledad? La soledad según diversos diccionarios es “el aislamiento o falta de contacto con otras personas”. 


Además, aunque no hay una clasificación formal de la soledad, personalmente creo que se puede agrupar en dos grandes subtipos. La soledad física o espacial y la soledad emocional. La primera es aquella en donde la persona está aislada espacialmente de los demás y la segunda en donde la barrera de separación que percibe el individuo es a nivel emocional, dentro de las relaciones que tiene con aquellos que lo rodean. Existen dos subgrupos en cuanto a estas formas de soledad: a) la soledad por elección propia del individuo y b) la soledad impuesta por una u otras personas o ciertas circunstancias externas al individuo. Es decir, una persona puede estar físicamente sola, estando lejos de su familia, por ejemplo, porque vive en otro país, pero no sentir soledad emocional y esa soledad física –espacial que experimenta puede ser por elección propia al haber encontrado una excelente oportunidad de trabajo. Por otro lado, otra persona puede sentir soledad emocional aunque este rodeada de gente y sentir que esa soledad se debe a que los demás no le prestan la atención o le brindan el cariño que desearía. En ambos casos la soledad se vive desde una postura totalmente diferente y el cómo la persona interpreta cada una de esas situaciones es sumamente influyente en cómo la persona vive y enfrenta el hecho de  la soledad.


La percepción y creencias de la soledad y su impacto en las emociones


La percepción y las creencias son las interpretaciones que cada individuo realiza acerca de las situaciones, en este caso de la sensación o de las situaciones de soledad, tomando como parámetro de comparación sus experiencias pasadas y su historia de vida. Igualmente, la sociedad, la educación y la cultura contribuyen a reforzar nuestras creencias sobre la soledad.


Como lo hemos mencionado anteriormente, existen diversas percepciones sobre la soledad, por un lado, están quienes perciben que quien está solo carece de habilidades sociales o tiene características socialmente no aceptadas, en esta interpretación entran mucho en juego los estereotipos y normas socialmente impuestas del comportamiento deseado, que generan desaprobación en algunas personas y la persona reacciona en un aislamiento impuesto indirectamente.

 

Igualmente, vivimos en enormes ciudades, repletas de personas y estamos totalmente conectados los unos a las otras gracias a la tecnología y a las redes sociales. Y aún así mucha gente se sigue sintiendo sola y desconectada, esto tal vez es por que también la sociedad promueve una conexión o una relación con el otro de una manera determinada, desde  un ideal social. El problema no solo radica en la manera en que vemos la soledad.  también la manera en la que interpretamos las relaciones y la forma de estar con el otro.


Por otro lado, están quienes perciben la soledad como una búsqueda de privacidad ya sea para concentrarse o simplemente para reflexionar, y entrar en contacto con el mundo interno que cada uno tenemos, cómo ese espacio necesario para relacionarnos con nosotros mismos. Del mismo modo, también puede ser percibida como un espacio para realizar actividades de interés, hobbies personales etc.

 

Además es importante tomar en cuenta también la percepción de los dos subgrupos de soledad que habíamos mencionado anteriormente: La percepción de la elección propia del individuo habla de un sentido de autonomía y de independencia para poder estar solo, es percibida como positiva y deseada. Al contrario, la soledad impuesta por otras personas es percibida como indeseable, como un abuso o una agresión, incluso como un abandono. Es justo esta última la que mayor conflicto genera en las personas y la que la mayoría de las personas que llegan al consultorio refieren temer.

 

En resumen, si percibes a la soledad como producto de incapacidades personales (como normalmente social y culturalmente se nos ha enseñado a creer), te sentiras culpable de estar solo/a y dicha culpabilidad irá acompañada de emociones displácenteras como lo podrían ser la tristeza, la frustración y/o el enojo. Sin embargo, si percibes que es un espacio de reflexión y para estar contigo mismo/a , sentiras emociones positivas como la tranquilidad, felicidad y/o entusiasmo. Así mismo, si la soledad es una decisión propia presentaras emociones positivas de autonomía, auto eficacia, y satisfacción al sentirte capaz y cómodo de estar sola/o. De lo contrario, una soledad impuesta puede generarte sentimientos de impotencia, incapacidad, baja autoestima, poco control de las situaciones y emociones como enojo y frustración si adjudicas  a un responsable en particular de esta sensación no deseada.

 

Ahora, ¿Cómo cambiar tus creencias y perspectivas negativas y generar un sentido de soledad positivo?

 

Como siempre lo he mencionado, nosotros somos dueños de nuestra vida, si algo no nos gusta, somos totalmente capaces de cambiarlo. Así que a continuación te doy unos tips para crear un sentido de soledad positivo y sano:

 

1.Fortalece tu relación contigo mismo/a

 

Saber estar solos es darnos cuenta de que en realidad, nuestra mejor compañía somos nosotros mismos. Date espacios para contactar contigo, escucha tus necesidades y tus deseos, establece tus objetivos y metas. Empieza a hacer acciones que te permitan confiar más en ti y en tu capacidad de andar por la vida “SOLO O SOLA”  es decir, con la mejor compañía: contigo mismo/a. Hazte cargo de ti mismo/a y de tus necesidades tanto diarias como emocionales.

 

2.Escucha a tu diálogo interno y cuestiónalo
 

Te propongo comiences a cuestionar la visión negativa que socialmente se la ha atribuido a la soledad y que hagas un cambio en tu discurso: ¿Realmente estoy solo o estoy conmigo mismo? Revisa tu diálogo interno: ¿Qué significa para mí la soledad?, ¿Cómo me hablo cuando estoy solo/a?, ¿Cómo me ayudaría hablarme cuando estoy sola/o?, ¿Qué cosas me dan miedo de estar solo/a?, ¿Cómo puedo afrontar esos miedos?, ¿Cuáles son los aspectos positivos de estar sola/o?

Si te estás diciendo que la soledad es algo terrible, que es peligroso estar solo y que no puedes vivir la vida por ti mismo, te harás daño. Por qué te estás programando para vivir la soledad y los momentos de soledad con temor y con impotencia.  Si quieres sentirte bien, debes cambiar esas ideas irracionales por otras más racionales, más realistas y más positivas.

Una táctica que le ayuda mucho a mis pacientes es, intentar pensar de la manera que piensan las personas que no le temen a la soledad, pregúntate ¿Cómo interpretaría esta situación de soledad alguien que logra disfrutarla y sentirse bien consigo mismo? Igualmente, busca pruebas a favor y en contra de tus pensamientos, analiza tus miedos y comprueba que realmente no son tan catastróficos como lo piensas. La mayoría del tiempo te darás cuenta que no es tan grave estar solo/a y que incluso cuentas con los recursos personales para enfrentarte y aprender a disfrutar dichas situaciones.

 

3. Pasa tiempo contigo

 

 Programa y planea días para pasar tiempo a solas. Para poder cambiar, no solo debemos actuar a nivel mental, sino también a nivel conductual. Si haces cosas que disfrutas por tu cuenta, empezarás a disfrutar la soledad. Ponte retos, ve a lugares a donde jamás fuiste solo, ve al cine a ver una película que tengas muchas ganas de ver, ve a comer solo, haz ejercicio, vete a la playa o a dar un te darás cuenta no solo que has sobrevivido, sino que todos tus temores no eran reales y que incluso has disfrutado el proceso, conociéndote y haciendo cosas que disfrutas, generando independencia desde la libertad y la soledad. 

 

4.Relaciónate con los demás
 

Todo es un equilibrio, tampoco se trata de que te la vivas solo. Organiza tu tiempo para relacionarte y compartir también con tu familia y amigos. Conoce gente y rodéate de aquella que te haga sentir bien estando con o sin ellos.

 

Espero te haya gustado este artículo y recuerda que el problema no es la soledad, sino como la percibes y te relacionas con ella. Disfruta de estar contigo mismo, disfruta estar solo!

 



 

 

 

 

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