Vive, piensa, siente y actúa en Equilibrio

El hombre como víctima de su propia violencia

 

No hay duda alguna sobre las graves secuelas del machismo y de la violencia de género en las mujeres, creo que no hace falta enumerar las múltiples desventajas y desigualdades que día a día vivimos. Sin embargo, sin minimizar el sufrimiento que todas las mujeres viven en menor o mayor escala, creo que la mayoría de nosotros omitimos que las mujeres no son las únicas víctimas del machismo y la violencia de género y que el hombre también experimenta las consecuencias negativas de este sistema arcaico e inflexible, él cual se basa en creencias deterministas en donde ciertas actitudes y comportamientos son exclusivas de un género u otro. Y  en donde al uno desviarse o salirse de ese “rol” establecido como el ideal, se recibe un claro rechazo social. Los valores que el patriarcado y el machismo promueven son: que los hombres tengan poder, control y actúen de manera totalmente racional. Todos los hombres que no tengan estas tres “cualidades” son minimizados y rechazados por el propio sistema machista.

 

Aunque el machismo e incluso la violencia de género le han brindado a los hombres un lugar privilegiado y cómodo de actuación en todos los niveles (social, político, personal, familiar, económico etc.), también han causado que el hombre renuncie a importantes áreas de su vida como por ejemplo: la capacidad de una expresión emocional abierta,  o  al hecho de no sentir la presión al ser el único proveedor económico o  de tener que ser siempre  el que de la iniciativa en las relaciones, perdiendo con ello la espontaneidad y riqueza que podría brindarle una sexualidad compartida.

A continuación me gustaría detalladamente exponer como el machismo y la violencia limitan y agreden al hombre:

  1. “Los niños no lloran”: La agresión y represión a su mundo emocional- Esta simple frase que muchos escuchan desde chiquitos es el triste reflejo de una creencia “totalmente estúpida” de que  como nacieron con pene y escroto, ya no pueden sentir, ni expresar tristeza,  ni miedo, ni amor,  ni ternura etc. Como si ese pedazo extra de piel, músculos y conjunto de células  que tienen entre las piernas realmente los hiciera tener carencias emocionales. El machismo obliga al hombre a ser lo más racional posible y lo reprime de sentir y expresar lo que siente, lo hace sentirse ridículo cuando como es natural y normal siente otra cosa diferente al enojo (la única emoción socialmente permitida para el hombre). Desde pequeños se reprime  el mundo emocional de los niños, generando con el tiempo una deficiencia en la inteligencia emocional,  en donde ante las prohibiciones no llegan a desarrollar una capacidad adecuada para expresarse pertinentemente y sobre todo para aceptar dichas emociones asertivamente,  incapacidad que se refleja y afecta sus relaciones interpersonales, y en muchos casos, a futuro conlleva conflictos en sus relaciones de pareja.

  2. “A todos los hombres les gusta el football”: La agresión y represión a no poder tener gustos diferentes Ósea que según el machismo no solo no pueden expresar lo que sienten, sino que tampoco, a pesar del “aparente poder” que les da el machismo de “liderar” en diferentes ámbitos del espacio público y privado, no pueden dedicarse a cosas que no sean percibidas como masculinas. No pueden apreciar el arte o el ballet o gustarles el patinaje artístico. Se  supone que deben disfrutar únicamente con los deportes rudos y de contacto  como  el fútbol,  el rugby o el basquetbol, viendo  películas de acción  o sangrientas y  todo aquello que tenga bases en la violencia en general. El machismo también limita tus hobbies y pasatiempos, no te puede gustar cualquier cosa o no puedes dedicar tu tiempo libre a cualquier actividad, solo a lo que esta “socialmente y culturalmente aceptado” para los hombres.

  3. “Si no  te gustan las mujeres eres puto o maricón”: La agresión y opresión a tu sexualidad- “Por supuesto,  si son hombres de verdad deben gustarles las mujeres.” El machismo,  no solo limita las emociones y los hobbies, sino también la sexualidad.  El hombre  machista  o que vive en un contexto machista, tiene una pelea entre su identidad como hombre y  su deseo y atracción  sexual. Cómo si la única forma de ser hombre se limitará a ser un hombre al que le gustan las mujeres. El machismo te limita, no puedes ser un hombre gay o un hombre bisexual o asexual bien visto y  que no sea juzgado.

  4. “Un hombre siempre tiene ganas de tener sexo”: La agresión y opresión a tu  sexualidad.- Nuevamente, el machismo ejerce una enorme presión en los hombres en donde  siempre  tienen que querer y sobre todo siempre tienen que poder. Según el machismo es más hombre o es verdaderamente hombre, el que más sexo tiene, más dura, más aguanta, más grande la tiene… etc….El machismo los exterioriza como perros en celo que no pueden controlarse y que si no tienen apetito sexual hay algo mal en ellos. No se, a mí me ofendería que se me pintará como un animal  que no puede controlar sus impulsos sexuales, que no puede decidir cuando sí y cuando no, que no puede a veces  querer más sexo y otras veces menos. En general, la sexualidad promovida por el machismo suele ser compulsiva, enfocada únicamente en el coito más que en el erotismo y  la sexualidad que promueve una verdadera intimidad. Además el machismo promueve la promiscuidad, dando valor a la infidelidad, a tener un mayor número de mujeres, todo esto causa todo tipo de presiones y alteraciones conductuales en los hombres, que normalmente tienen como resultado dificultades en el desarrollo de una intimidad eficaz, la inteligencia erótica y en la construcción de una relación de pareja y familia exitosa y sana. Recuerda que tu valor como hombre va más allá de cuantas chicas (os) lleves a la cama.

  5. “Un hombre tiene que ser el sostén de la familia, sino no vale nada”: La presión de llevar la responsabilidad y el control de todo bajo sus hombros.– El machismo no te permite fracasar, no te puede ir mal, no puedes tener una rachita de mala suerte, no pueden correrte o no pueden pagarte menos que a tu pareja por que sino, simplemente no vales. Como si los billetes de tu cartera o los ceros en tu cuenta de banco te dieran el valor como persona. El rol de proveedor impuesto rígidamente al hombre  por el machismo, representa una exigente   y supuesta medida de su “valor y éxito” como persona,  y en general causa muchos problemas y mucha frustración y presión en especial en tiempos de crisis económica. La frustración, la rabia y el miedo no expresados pueden generar ansiedad, descarga agresiva con los demás miembros de la familia y hasta violencia intrafamiliar, en otros casos, hábitos autodestructivos como alcoholismo o consumo de drogas, e inclusive en casos más severos, depresión y  suicidio.

En resumen, el machismo es un sistema discriminatorio contra las mujeres y los mismos hombres, por lo tanto, es un sistema injusto e incoherente. “La combinación de no ser libre de expresar sus emociones, más la dificultad de pedir ayuda se convierte en un caldo de cultivo donde se genera violencia.”   La frustración de no poder cumplir con los roles impuestos por el orden patriarcal  y el machismo, genera en los hombres gran frustración y problemas de autoestima, depresión, ansiedad, alcoholismo, violencia, eyaculación precoz, disfunción eréctil, paranoia, etc. Al final el costo que tiene el mantener vigente este sistema de creencias, es bastante alto, por lo cual es importante que tanto mujeres como hombres trabajemos en conjunto para construir un sistema más justo, equilibrado y menos violento.

 

Tanto como mujer,  como psicóloga, pero sobre todo como persona,  voto por promover también la sensibilización de los hombres, dejar de hacer programas únicamente encaminados a las mujeres, pues esa conducta “preventiva” lo único que hace es reforzar la idea de que es solo un “asunto de mujeres”, y aislar al hombre;   cuando como sabemos, es un asunto de todos. La visión machista de la violencia de género también ”victimíza a todas las mujeres” y “culpabiliza a todos los hombres”,  sin embargo, tenemos que entender que no solo las mujeres somos víctimas, ni solo los hombres son culpables.   La  igualdad  no existe,  hombres y mujeres somos diferentes, complementarios, realmente no es cuestión de igualdad, sino de “equidad” y la equidad también se logrará dando el mismo espacio para la participación en la  resolución de este problema a los hombres, incluyéndolos en la sensibilización, participación y solución del conflicto.

 

El hecho de que las mujeres, pero sobre todo hombres sean conscientes de que los hombres también son víctimas del machismo y la violencia de género,  es esencial para que  entiendan la importancia de tomar cartas en el asunto y se comprometan a trabajar juntos contra el machismo, por que luchar contra este sistema de creencias,  al contrario de lo que se piensa,  no es luchar contra los hombres,  no es una lucha entre sexos, ni una lucha de poder entre “misóginos” y feminazis”, es una lucha contra un sistema de creencias que  se nos ha impuesto y que claramente nos limita y nos daña a todos, contra modelos sociales de relación desigualitarios y limitantes. Es unirnos para lograr un mundo más libre, en donde hombres y mujeres puedan SER y VIVIR sin presiones, sin ser juzgados y catalogados.

 

 

 

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